PREGUNTAS FRECUENTES

 

1 ¿Quiénes son los jesuitas?
Son una orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, la cual es conocida como “Compañía de Jesús”. Desde que surgió la Compañía de Jesús no tuvo un apostolado específico, sino que la intención de los primeros compañeros es que esta orden fuera una “caballería ligera”, es decir, que estuviera atenta a las encrucijadas de la historia para responder a las necesidades según tiempos, lugares y personas.

 

Por esto los jesuitas tienen una gran variedad de apostolados, esforzándose en responder a las exigencias de su tiempo. Encontrarás jesuitas docentes, psicólogos, pastores, economistas, abogados, actores, periodistas, investigadores, obreros, cantantes, etc. Respondiendo al llamado de Dios desde sus capacidades e inquietudes.

 

2 ¿Qué es el CIAS?

Una obra social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús integrada por jesuitas y laicos que, movidos por la situación de violencia en el país, nos sentimos llamados a contribuir a la construcción de condiciones para la paz desde nuestras profesiones como una opción de vida compartiendo la espiritualidad ignaciana.

 

3 ¿Qué hace el CIAS?

Investigamos la fractura y reconstrucción del tejido social para diseñar metodologías e incidir en el fortalecimiento de condiciones espirituales, familiares, educativas, económicas y políticas que hagan posible el buen convivir.

 

4 ¿Con quiénes trabaja el CIAS?

Colaboramos con comunidades, gobiernos locales, parroquias, diócesis, escuelas, universidades, productores, trabajadores, familias y organizaciones sociales, a nivel municipal, para emprender procesos de reconstrucción del tejido social.

 

5 ¿Qué es tejido social?

La noción de tejido social hace referencia a la configuración de vínculos sociales e institucionales que favorecen la cohesión y la reproducción de la vida social. Una metáfora que asume la vinculación existente entre las personas y su entorno: todo está vinculado con todo. La tierra es un gran tejido social donde cada ser vivo es un hilo que se enlaza con otros para hacer posible la vida en el planeta. Y se ubican tres indicadores descriptivos del tejido social: los vínculos, la identidad y los acuerdos. 

 

6 ¿Qué son los vínculos sociales?

Son las formas y estructuras relacionales que nos proporciona confianza y cuidado para vivir juntos. La confianza hace referencia al reconocimiento interpersonal y a la estima social; mientras que el cuidado, lo hace a la solidaridad y la protección. Estas dos dimensiones se encuentran en la familia, los amigos, la comunidad, el trabajo, la iglesia, etc.

 

7 ¿Qué es la identidad para este programa?

Alude a los referentes de sentido que orientan o justifican un modo de vida personal o la pertenencia a un colectivo. Los referentes de sentido se expresan en prácticas culturales (símbolos, ritos, fiestas, etc.) y en la construcción de narrativas colectivas. Sin embargo, la identidad social no es permanente ni estática, por eso se entiende como la capacidad de construir referentes de sentido que justifiquen la pertenencia a un colectivo y orienten la práctica de ese colectivo.

 

8 ¿A qué nos referimos con los acuerdos?

Se refieren a la participación individual o colectiva en las decisiones que afectan la vida personal y social de una comunidad. En este sentido, los acuerdos requieren un proceso de conversación para la definición de problemas o intereses comunes y la participación en la resolución de una situación problemática. La experiencia de “ponerse de acuerdo” o de “hacer juntos”, es la manifestación concreta de una experiencia colectiva y comunitaria.

 

9 ¿Qué es la reconstrucción?

Es un proceso de reconstitución social que pasa por el restablecimiento de los vínculos sociales, el acceso al derecho y la justicia social, y la creación de condiciones culturales, ambientales y estructurales para la buena convivencia. Esto significa emprender procesos de formación y organización donde las personas fortalezcan sus vínculos de confianza, sus referentes comunes de identidad y su capacidad de ponerse de acuerdo, de tal manera que puedan evaluar y mejorar la institucionalidad local que haga posible el Buen Convivir. El distanciamiento entre la institución y el buen convivir es parte del problema de fragmentación social que hoy padecemos.

 

10 ¿Qué es el buen convivir?

Viene a representar una utopía política para darle sentido a las acciones formativas y organizativas encaminadas al mejoramiento de la convivencia entre las personas y con la naturaleza. Hace referencia a la construcción de condiciones sociales, económicas, políticas y culturales que promueven el cuidado de la vida, favorezcan la comunicación y la confianza entre las personas y las familias, refuercen el sentido de vida comunitario y festivo, y fomenten el cuidado de la tierra, la naturaleza y el medio ambiente.

 

11 ¿En qué consisten los proyectos de reconstrucción del tejido social?

Consisten en la construcción de procesos, acuerdos y acciones encaminados al Buen Convivir en la familia, el barrio, el gobierno, la escuela, el trabajo y la fiesta.

 

12 ¿Cuáles son los componentes de la reconstrucción del tejido social?

Los componentes que integran el programa son los siguientes:

 

a.           Espiritualidad Eco Comunitaria: fortalecimiento de sujetos vinculados con Dios, con la Tierra, con la Historia y con la Comunidad.

 

b.           Reconciliación Familiar: atención a las problemáticas psicosociales que dañan a las familias.

 

c.            Educación para el Buen Convivir: mejoramiento de la convivencia escolar que favorezca la vinculación de la escuela con su entorno social.

 

d.           Organización Territorial: fortalecimiento de condiciones que favorezcan la participación comunitaria en las localidades.

 

e.           Gobierno Comunitario: promoción de buenas prácticas del gobierno y la comunidad que favorezcan la vinculación, organización y compromiso por el Buen Convivir.

 

f.              Economía Social y Solidaria: promoción de las economías locales vinculadas con la comunidad y el cuidado de la tierra.

 

13 ¿Cómo se empieza un proyecto de reconstrucción del tejido social?

El programa inicia con diálogos con actores locales para analizar las condiciones institucionales para implementarlo. Los principales actores locales con quienes se dialoga para analizar las condiciones son: sociedad civil organizada, párrocos, presidentes municipales y directores de escuelas. Si se ven condiciones para implementar un programa, se procede a realizar un diagnóstico sobre el tejido social y un diagnóstico sobre seguridad, y con estos elementos se valora la posibilidad de realizar un programa en ese municipio. Al tener una valoración positiva, se procede a diseñar un proyecto, en base a conversatorios, y una vez terminado el proyecto se abre una convocatoria para formar el equipo de profesionistas que lo implementarán.

 

14 ¿Quién realiza los proyectos de reconstrucción del tejido social?
Los proyectos son coordinados por equipos de profesionistas que se insertan en los municipios para capacitar a actores locales en metodologías de reconstrucción del tejido social. Quienes integran estos equipos son profesionistas de diferentes disciplinas de tal manera que se pueda comprender y abordar la realidad de manera integral. Estos equipos conforman comunidades laicales cohesionadas por la espiritualidad ignaciana.

 

15 ¿Qué es una comunidad laical de profesionistas?

Los equipos de profesionistas que radican en el lugar viven juntos en una casa para conformar una comunidad laical. Se trata de vivir de manera comunitaria teniendo elementos para cuidar y conservar la salud del equipo: oración y discernimiento comunitario, descanso y retiros, y tiempos de trabajo individual y trabajo en equipo. Todo esto inspirado en la espiritualidad de San Ignacio de Loyola.

 

Hemos aprendido que trabajar por el mejoramiento de la convivencia implica respuestas complejas, donde se puedan atender diferentes dimensiones de la vida y los diferentes sectores sociales. Esto implica equipos interdisciplinarios con estrategias especiales de comunicación que tengan como base la confianza y el cuidado. 

 

16 ¿Cómo participar en una comunidad laical?

Si te interesa sumarte a una comunidad laical del Programa de Reconstrucción del Tejido Social necesitas responder a las convocatorias que se hacen por este medio. En las convocatorias se ponen las bases de la participación y los modos de integrarte al proyecto. A una comunidad puedes integrarte como coordinador de un componente del proyecto o como voluntario, la diferencia es que en la primera opción recibes un pago y en la segunda opción sólo se te ofrece hospedaje, comida y viajes a tu lugar de origen dos veces al año.

 

17 ¿Qué es la espiritualidad ignaciana?

Vivir el seguimiento de Jesús al modo de San Ignacio de Loyola, el cual tiene su corazón en los ejercicios espirituales y tiene su método para vivirlo en la cotidianidad desde el discernimiento de espíritus.

 

La espiritualidad ignaciana es para los jóvenes que buscan algo más en su vida. Ignacio pretende que la persona se adentre en el mundo de los deseos para dejarse llevar por aquéllos que le conducen al amor más grande y a la verdadera libertad. La persona, por sí misma, tendrá que darse cuenta de cuáles son esos deseos, porque dirá Ignacio que es de “más gusto y fruto espiritual” que la persona por sí misma se dé cuenta de las cosas, que si quien lo acompaña se las hiciera saber. Ciertamente necesita un buen acompañante que le ayude a confirmar sus búsquedas.

 

Ignacio nos anima a orar con los cinco sentidos: mirar, oír, tocar, oler y saborear. La oración donde sólo utilizamos la razón no es suficiente para afectar nuestra voluntad. Necesitamos generar experiencias dentro de la oración que realmente afecten los sentidos, para impulsarnos a ordenar nuestros afectos. Ignacio dirá que “no el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente”. Se trata de contemplar cómo Dios está presente en la naturaleza, en la creación, en la humanidad, en el universo y en mí mismo.

 

En efecto, Ignacio nos conduce a una relación personal y afectiva con la persona de Jesús. Se trata de sentir su amistad y desde ahí buscamos vivir el seguimiento. La persona de Jesús se convierte en modelo de nuestra vida, su modo de proceder es nuestro parámetro para relacionarme hoy con las personas, la creación, Dios, los excluidos, la mujer, el hombre, el dinero, el poder, etc.

 

Como característica carismática, los jesuitas subrayamos la necesidad de tomar tiempo para reflexionar y orar, y así darnos cuenta de cómo quiere Dios que sirvamos en todos nuestros ministerios. Este compromiso activo de buscar la dirección de Dios se llama “discernimiento”. Como jesuitas creemos que Dios anima nuestros corazones para contemplar el mundo y detectar las necesidades que ahí encontramos, pensando que es Jesús crucificado-resucitado quien hoy sigue llamando a nuestro corazón. La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad de la encarnación y de la acción.

 

Además, la espiritualidad ignaciana contempla el mundo como el lugar en el que Cristo caminó, conversó y abrazó a la gente. Por lo tanto, el mundo es un lugar de gracia, en donde se puede dar la vida a otros. La espiritualidad ignaciana afirma nuestro potencial humano, pero también está entregada a la lucha diaria y constante entre el bien y el mal. Ninguna obra apostólica agota el bien que se puede hacer; por tanto, los ignacianos están abiertos a toda clase de trabajos realizados en nombre de Dios. La norma jesuita es encontrar a Dios donde mejor se le pueda servir y donde el pueblo esté mejor servido.