Comprender el trauma comunitario: primer paso de la reconstrucción del tejido social en Guanajuato.

El pasado 5 de febrero inició formalmente el Programa de Reconstrucción del Tejido Social (PRTS) en la ciudad de Guanajuato con la firma del convenio de colaboración 001/2019 entre el Ayuntamiento Municipal y el CIAS POR LA PAZ A.C. El primer paso es realizar un diagnóstico participativo, realizado con entrevistas grupales a hombres, mujeres, jóvenes y adultos, para comprender los conflictos y los traumas comunitarios en los sectores de Cata, Valenciana, Mellado y Divino Preso.

 

Se trata de un programa diseñado a partir de dos investigaciones: una sobre buenas prácticas de seguridad comunitaria en América Latina (González, 2014) y otra sobre los determinantes del tejido social en México (González & Mendoza, 2016). Con estas dos investigaciones fue posible ubicar las causas culturales y estructurales de la violencia, y se definieron los componentes de la propuesta: familia, escuela, barrio, trabajo, gobierno e Iglesias. Se trata de un programa interinstitucional, interdisciplinario e intergeneracional, construido a partir de investigaciones realizadas por el CIAS y cuatro años de experiencia en diferentes municipios del país.

 

El proyecto comprende a la violencia como un fenómeno sistémico y multicausal, que tiene en sus raíces una fractura social, es decir, un proceso de desvinculación social y existencial. El aceleramiento del proceso de individualización ha llevado al desdibujamiento de los límites y esto al deterioro de los sistemas de cohesión social. En este sentido, propone la siguiente teoría de cambio: si recuperamos una narrativa vinculante se fortalecerá el vínculo social y esto llevará a mejores acuerdos de convivencia. Así pues, la falta de una visión integral de la sociedad y de la comprensión amplia de que vivimos en un mundo conectado, es parte de las limitaciones que se tienen para atender las raíces de este fenómeno.

 

Los componentes del programa son seis:

1) reconciliación familiar

2) educación para el buen convivir

3) economía social y solidaria

4) participación comunitaria

5) gobierno comunitario

6) espiritualidad eco comunitaria.

 

Por tanto, el trabajo se realiza en familias, escuelas, empresas, barrios, gobierno e iglesias que desean instalar metodologías para el mejoramiento de la convivencia: construcción de narrativas comunes, fortalecimiento de vínculos de confianza y habilidades para construir acuerdos. El componente de espiritualidad eco comunitaria recupera la dimensión vinculante de la persona, ante un individualismo que está deteriorando los sistemas de cohesión social. No se trata de hacer un proselitismo religioso y menos un proselitismo político.

 

Los proyectos tienen una duración de tres años, divididos en seis etapas: sensibilización (4 meses), encuentro (4 meses), comprensión (4 meses), transformación (12 meses), reconciliación (6 meses) y buen convivir (6 meses). Este trabajo lo realiza un equipo de profesionista contratados para implementar las metodologías con el apoyo de actores locales, con la intención de instalar habilidades locales al salir de la localidad. En el caso de Guanajuato, el proyecto se encuentra en la fase inicial, la etapa de sensibilización, que consiste en comprender el conflicto y el trauma comunitario, para, posteriormente, diseñar el tratamiento de la intervención en cada uno de los componentes.

 

Uno de los compromisos éticos de cualquier proyecto social es la evaluación constante. Para ello, este programa considera en cada planeación anual la medición del impacto a partir de quince indicadores, los cuales representan las temáticas que se llevan a cabo en la formación impartida en cada componente:

 

1. Capacidad de celebrar momentos importantes de la vida.

2. Existencia de espacios de diálogo.

3. Existencia de prácticas de cooperación y colaboración.

4. Tiempo destinado para ordenar ideas y sentimientos.

5. Personas o instituciones a los cuales se recurre para resolver un problema.

6. Conocimiento y reproducción de la historia del grupo, comunidad o institución.

7. Capacidad de identificar aspectos comunes.

8. Satisfacción de pertenecer a ese territorio, grupo o institución.

9. Capacidad para incluir a personas diferentes en el territorio, grupo o institución.

10. Existencia de liderazgos comunitarios vinculantes.

11. Capacidad de organización.

12. Qué tanto se explican las decisiones y se rinden cuentas.

13. Espacios para resolver conflictos.

14. Acuerdos establecidos para incluir a otros.

15. Capacidad de responder a las necesidades.

 

El Proyecto de Guanajuato se logró implementar por medio de un acuerdo de colaboración donde el municipio aportó el financiamiento para la contratación de seis profesionistas por 12 meses, que fue un total de $792,000.00 pesos y el inmobiliario de la oficina con un total de $53,000.00 pesos. No de un millón y medio como se ha mencionado en algunos medios de comunicación.

 

La contratación de los profesionistas se realizó de la siguiente manera: el 15 de noviembre de 2018 se abrió una convocatoria por medios electrónicos,  particularmente en la página www.hacesfalta.org Se recibieron 92 solicitudes y después de un proceso de revisión de curriculums, se entrevistó por skype a 19 personas, a quienes se les invitó a un taller de selección llevado a cabo los días 1 y 2 de diciembre en la Ciudad de México. De este proceso se seleccionaron a 6 profesionistas para Guanajuato y 6 para Celaya, quienes fueron capacitados del 14 al 26 de enero en Acolmán, Edo. de México. Se trata de profesionistas, hombres y mujeres, contratados por el CIAS POR LA PAZ A.C., no son sacerdotes jesuitas, aunque varios de ellos comparten la espiritualidad ignaciana de manera libre.

 

Actualmente el CIAS POR LA PAZ A.C. acompaña 10 proyectos en los siguientes municipios: Cherán, Tancítaro y Tangancícuaro en Michoacán; Parras, Coahuila; Chilón, Chiapas; Huatusco, Veracruz; Chalco, Estado de México; Celaya (2) y Guanajuato, Gto. Algunos son financiados por gobiernos locales, otros por empresas y otros por fundaciones nacionales e internacionales. En cada proyecto se tienen seis profesionistas, en su mayoría jóvenes que viven en comunidad. En la mayoría de los casos, las iglesias apoyan con su hospedaje y alimentación, como un esfuerzo interinstitucional para la reconstrucción del tejido social.

 

En el mes de diciembre se llevó a cabo una evaluación externa de los proyectos. En el caso de San Miguel Octopan, Celaya, se incrementó un 16.9% la participación en asambleas comunitarias; un 24.1% la presentación de temas en las asambleas; un 13.2% la participación a espacios de convivencia; un 10% del cuidado comunitario; un 9.8% la confianza en la policía; un 9.4% en los ministerios públicos y un 6.5% en el pago del predial.  Las variables tuvieron un rango de entre el 90% y 100% de confianza.

 

Por último, es importante decir que este programa tiene como ejes fundamentales la promoción del diálogo, la inclusión y la transparencia, por lo que sus acciones estarán encaminadas a diversificar y nutrir el conocimiento de la realidad local y el establecimiento de acuerdos de proyectos comunes en colaboración con los actores, grupos e instituciones interesadas en la reconstrucción del tejido social como camino para alcanzar una paz duradera con justicia.

 

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