Centro de Investigación y Acción Social

"Jesuitas por la paz"

Jorge Atilano González Candia CIAS

La violencia es un fenómeno complejo y multicausal que tiene sus raíces en un proceso de fragmentación social que ha llevado a la pérdida del sentido del orden y de instancias reguladoras de la conducta; un proceso que es favorecido por la individualización y la mercantilización de la vida. Estamos en un horizonte liberal que ve como natural el proceso de individualización y mercantilización, de manera que nos resulta difícil tener una estructura mental para criticarlo. Ante esta realidad, se necesitan buscar otras cosmovivencias que permitan asumir lo natural de la vinculación e interconexión entre los seres vivos. Esta era violenta viene a mostrar que todos necesitamos de todos, nadie puede salvarse sólo.

 

Los primeros proyectos que hemos desarrollado, en el municipio de Cherán y el municipio de Tancítaro, están mostrando que el trabajo en la reconstrucción del tejido social, fortaleciendo lo común, la confianza y los acuerdos, lleva a la reconstrucción del sentido de pueblo y permite superar la visión individualista de la vida. Los maestros comprenden la conexión del sistema educativo con el sistema familiar, económico, político o espiritual. Los productores o funcionarios hacen lo mismo con los otros sistemas. Vivimos en un territorio que nos vincula con otros actores y otras dimensiones de la vida, como es la tierra, la comunidad, la historia o la Trascedencia.  

 

El éxito del horizonte liberal es generar una visión fragmentada de la vida, separar conocimientos, personas o instituciones; promoviendo el autoconcepto de persona centra en sí mismo; esta visión se traslada a la vida de las instituciones, y así se pierde la posibilidad de generar cambios estructurales o culturales que hagan volver a la conexión. Además, al asumir como propia una visión fragmentada de la vida, se pierde la habilidad de relacionar problemas, situaciones o dimensiones, algo fundamental para comprender fenómenos complejos como la violencia.

En este sentido, el Centro de Investigación y Acción Social “Jesuitas por la Paz” tiene la novedad de partir de diagnósticos barriales, usando categorías descriptivas que permiten relacionar problemas, situaciones o dimensiones; estas categorías son: la identidad, los vínculos y los acuerdos. Este modo de analizar la realidad ha permitido encontrar causas culturales y estructurales a la violencia que estamos viviendo en el país, y de ahí surgieron los seis componentes del programa de reconstrucción del tejido social:

 

1) Reconciliación Familiar

2) Educación para el Buen Convivir

3) Economía Social y Solidaria

4) Gobierno Comunitario

5) Participación Comunitaria

6) Espiritualidad Eco Comunitaria.

Para favorecer la interconexión de los sistemas familiares, escolares, económicos, políticos, barriales y espirituales, se optó por constituir equipos de profesionistas multidisciplinarios, donde cada uno de ellos está situado en un sistema y así construir canales de comunicación entre las diferentes instituciones. Si el sistema liberal tiene en su escencia un horizonte que lleva a la fragmentación social para posicionar un proyecto económico excluyente, se necesita construir un horizonte nuevo, que tenga en su escencia la vinculación para preservar la vida del planeta; le hemos llamado horizonte vinculante.

 

Como CIAS hemos puesto como utopía la noción de “Buen Convivir”, que consiste en la construcción de condiciones familiares, educativas, económicas, políticas, vecinales y espirituales que favorezcan las relaciones en armonía con todo lo creado, y como camino para llegar a ese buen convivir, las metodologías de reconstrucción del tejido social.

 

Ahora bien, un elemento que ha permitido tener libertad para construir una propuesta novedosa es la dimensión espiritual, desde ella hemos realizado los procesos de reflexión colectiva, una dimensión que nos ha llevado a tener como único absoluto a Dios, que tiene que ver con el cuidado de la vida, y el otro elemento son los métodos científicos desde los cuales hemos analizado los datos de la realidad, dejando que los datos mismos vayan construyendo nuestras conclusiones. Estos dos elementos han sido clave para el diseño del programa de reconstrucción del tejido social.

 

El horizonte vinculante que está sirviendo de apoyo para la construcción de una propuesta de espiritualidad eco-comunitaria es la matriz maya; para la cual, la meta de todo organismo es la armonía, y esta es posible a través de la conversación (Eugenio Maurer, 2015). Para los mayas la armonía se construye desde la vinculación con los cuatro rumbos: con el fuego, que es la representación de Dios; con la tierra, que es la representación de las dificultades; con el aire, que es la representación de la palabra dada por los ancestros, y con el agua, que es la comunidad y el dinamismo de cuidado de la vida.

 

Nuestro horizonte es el “Buen Convivir”, que incluye procesos de reconciliación entre las personas, comunidades o instituciones, que haga posible la armonía en el planeta, pero esto implica caminos de verdad y de justicia. La intervención en una comunidad que ha vivido sus conflictos, necesita de procesos para clarificar los hechos, donde la verdad ayudará a sanar el daño a las víctimas, y se necesitan acuerdos para reparar los daños, donde los victimarios asuman las consecuencias, sólo así se podrá llegar al perdón y el fruto de estos caminos será la reconciliación. 

 

Estos procesos complejos necesitan de apoyos metodológicos multidisciplinarios, encaminados a la reconstrucción del tejido social. Hasta ahora los apoyos son los siguientes: para una espiritualidad eco comunitaria se tiene el discernimiento comunitario, tratando de forzar el paso de una visión individualista del discernimiento a una visión vinculante; para una reconciliación familiar se tiene la metodología de atención al trauma familiar y comunitario; para una educación del buen convivir, se tiene la propuesta de una ética del cuidado; para la economía social y solidaria, se tiene la metodología de la sustentabilidad y, para un gobierno comunitario se tiene la propuesta de una justicia restaurativa.  

 

Estas metodologías son generales, permiten comprender el sistema desde el cual enmarcar otras metodologías más específicas para realizar los procesos de reconstrucción del tejido social. A continuación describimos las metodologías que se siguen para generar los procesos de reconstrucción:  

 

 

Reconciliación Familiar:

1) Familias Fuertes, una metodología para mejorar la relación entre padres e hijos adolescentes

2) Parentalidad Positiva, para padres de hijos en edad de cursar la primaria

3) Comunidad Terapéutica, para atender familias con problemas de adicciones

4) Círculos Familiares, grupos de autoayuda para mejorar la relación del núcleo familiar

 

Educación para el Buen Convivir:

1) Asambleas de Paz, una metodología para mejorar la convivencia en la comunidad educativa

2) Programa Integral de Prevención, un proceso de formación para alumnos de nivel secundaria para prevenir conductas de riegos

3) Programa de Educación para el Buen Convivir, destinado a la formación de maestros en metodologías para mejorar la convivencia

 

 

Economía Social y Solidaria:

1) Acompañamiento a procesos de economía social, una metodología para acompañar la gestación y el desarrollo inicial de negocios

2) Proyectos Ecológicos Escolares, actividades escolares para generar la conciencia ecológica

3) Formación de Orientadores, un proceso de capacitación de actores locales para la incubación de empresas de economía social y solidaria

 

 

Gobierno Comunitario:

1) Programa de Fortalecimiento Institucional, consiste en brindar formación a los funcionarios públicos en las necesidades detectadas en el diagnóstico

2) Estrategias de Seguridad, consiste en asesorar el diseño de estrategias de seguridad municipal que generen condiciones para el buen convivir

 

 

Participación Comunitaria:

1) Convivencias Barriales, una metodología para recuperar la confianza entre vecinos e iniciar procesos de organización comunitaria

2) Comités de Reconstrucción del Tejido Social, un proceso de organización vecinal para articular los procesos locales con los procesos institucionales

3) Consejo Ciudadano del Buen Convivir, un proceso organizativo para enlazar el trabajo colaborativo entre ciudadanía y gobierno municipal

 

Espiritualidad Eco Comunitaria:

1) Misiones del Buen Convivir, se trata de un proceso de animación y acompañamiento barrial para la conformación de las comunidades del buen convivir vinculadas a las parroquias

2) Fortalecimiento de la Pastoral Juvenil, un plan de trabajo para animar y fortalecer el trabajo con los jóvenes

3) Formación de los Comités de Fiestas Religiosas

Actualmente se tiene ocho equipos que tienen a su cargo un proyecto de reconstrucción del tejido social: Cherán, Tancítaro y Tangancícuaro, Michoacán; Parras, Coahuila; Celaya, Guanajuato; Iztapalapa, CDMX; Huatusco, Veracruz, y Chilón-Citalá, Chiapas.

 

Por otra parte, las Asambleas de Paz se han implementado en el Instituto Cultural Tampico a nivel primaria, secundaria y preparatoria, en total 54 grupos, experiencia que ha sido sistematizada y publicada en el libro “Asambleas de Paz, Metodología para una Educación del Buen Convivir en las aulas”. Y en el primer semestre de 2018 se va a capacitar a maestros de la Escuela Carlos Pereyra para implementar las Asambleas de Paz en el nivel secundaria.

 

Respecto a las Universidades Jesuitas, en la Ibero Puebla se acompaña un Conversatorio Académico Ignaciano, que es un proceso de reflexión sobre el compromiso social de la universidad; en el ITESO el Colectivo del Tejido Social, que es un grupo de académicos e investigadores que reflexionan sobre la incorporación de este enfoque en la vida universitaria, y en la Ibero León se ha conformado la Plataforma del Tejido Social, con académicos de la universidad pero también con organizaciones sociales de León; en esta ciudad se está desarrollando el primer Diplomado en Reconstrucción del Tejido Social.

 

El CIAS tiene su oficina central en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, y en ella se albergan tres equipos: investigación, formación e incidencia. El equipo de investigación tiene a su cargo dos investigaciones: la gramática del tejido social y voces comunitarias en la construcción de espacios seguros; la primera realizada en México, y la segundo realizada junto con otros cinco países: Colombia, Jamaica, Honduras, El Salvador y Guatemala.

 

El equipo de formación tiene a su cargo la convocatoria, selección y formación de los equipos locales, y la atención a las demandas de formación de parroquias, diócesis o instituciones educativas; así como el acompañamiento psicoespiritual a los equipos. Y el equipo de incidencia tiene a su cargo el seguimiento a los proyectos locales y animar la vinculación institucional de los municipios.

 

Han sido tres años de escuchar y dejarse interpelar por la realidad. Desde el horizonte de Jesús Crucificado, descubrimos que la violencia en el país también está haciendo surgir nuevas sensibilidades para reconstruir los territorios y las comunidades. En este sentido, el Programa de Reconstrucción del Tejido Social pretende ser una manera de anunciar que el Crucificado ha Resucitado.

 

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